30 julio, 2019

No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega

En esta vida las personas vienen y van. Justo en este momento, nosotros podríamos ser el recuerdo en la vida de alguien. ¿Pero qué sucede cuando nos dejamos que este ciclo continúe? Simple, nos estancamos. La siguiente frase es crucial para entender por qué nunca debemos aferrarnos a alguien.

A veces queremos tanto a alguien que, en un punto, no nos damos cuenta que estamos atrapados en un momento. Puedes recordar cosas buenas y divertidas, pero lo que no puedes hacer es pretender vivir de esos recuerdos para siempre. En una relación las experiencias se crean día a día. En el instante en que te des cuenta que todo lo bueno no es más que un recuerdo y que el presente tiene una sensación amarga, es hora de continuar.

Más aun cuando esa persona no quiere seguir a tu lado. ¿Será difícil? Por supuesto que sí, pero tú te mereces algo mejor. Mereces un pasado bello y un presente igual prometedor. Llora todo lo que tengas que llorar cuando alguien se vaya, para que un día puedas recordarlo con felicidad.

A veces por idealizar a alguien no nos damos cuenta que estamos perdiendo cosas maravillosas. Recuerda que todo en tu vida está de paso y que lo único que tendrás para siempre es a ti mismo. Mira todo el paisaje y no dejes que un árbol te tape el cielo. 

«No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega»

Ahora bien, como muchos sabrán cuando una puerta se cierra otra se abre. Probablemente para el punto en el que estés sanando dejar entrar a otra persona sea difícil e incluso resulte una mala idea para ti, pero es parte del proceso. Así como no debes aferrarte a alguien, tampoco debes aferrarte a un mal sentimiento que te impida continuar.

Para eso solo debes abrirte a las posibilidades y aceptar lo que venga con los brazos abiertos. Así que la próxima vez que alguien se vaya de tu lado asegúrate de aprender algo de esa persona y espera con emoción la siguiente experiencia. Recuerda que no estamos aquí para cerrarnos a ninguna posibilidad, sino para vivirlas todas.