30 julio, 2019

Soy perfectamente imperfecta y estoy orgullosa de serlo

Suena incompatible e incluso extraño, pero es a lo que todos debemos aspirar. En la vida hay más que la belleza exterior y, aunque suene cliché, tu forma de ser dice más de ti que el color de tu piel o el maquillaje que uses. Así como la piel puede tener cicatrices, nuestra personalidad también tiene «imperfecciones». 

Solía creer que debía ocultarlas para ser más feliz y más agradable ante los demás ¡Gran error! Mis imperfecciones me hacen ser quien soy y me permiten darme cuenta de lo maravillosa que puedo llegar a ser. Son el reflejo de lo que viví y definitivamente los tomó como una enseñanza de lo que quiero vivir. Eso es exactamente lo que la siguiente frase nos quiere decir.

«Soy perfectamente imperfecta y estoy orgullosa de serlo»

Incluso aunque a veces esas imperfecciones te recuerden momentos difíciles o sientas que no te dejan avanzar, son una parte de mí que bien podrías odiar por siempre y convertirlo en tu mayor obstáculo, o simplemente abrazarlo y convertirlo en tu mayor ventaja. 

Por ejemplo, alguien perfeccionista siempre se trazará metas casi imposibles en su vida y luego renegará de no ser lo suficientemente bueno como para cumplirlas. Sin embargo, alguien que ame ser perfeccionista lo utilizará a su favor para dar lo mejor de sí mismo y para trabajar siempre con pasión, sabiendo siempre que eso no lo define.

Recuerda que hay una gran diferencia entre errores e imperfecciones. Los primeros se deben mejorar y en la medida de lo posible eliminar de nuestra vida, ya que generalmente son malos hábitos que únicamente terminan dañándonos. Muy por el contrario, las imperfecciones son formas de ser que tal vez nos avergüenzan, que no son comunes entre la mayoría de personas y que más de una vez nos han metido en un problema.

Deja libre todas esas pequeñas cicatrices que tiene tu personalidad. Se muy hablador, se perfeccionista, se terco, se muy amable, se pensativo, se soñador. Se todo lo que quieras sin importan lo que digan. Abraza todo lo que eres porque es bellísimo. No cubras esas «cicatrices» en tu personalidad porque son perfectamente imperfectas.