Las cicatrices son la prueba de heridas sanadas

Las cicatrices son la prueba de heridas sanadas

Recientemente volví a ver la película Slumdog Millionaire, conocida en Latinoamérica como ¿Quién quiere ser millonario? Me sorprende la facilidad con la que le puedo encontrar un nuevo sentido tanto en el sentido narrativo como en la visual. Pero lo que hoy quiero compartir y analizar es la frase “las cicatrices son la prueba de heridas sanadas”.

Esto tiene mucho que ver con nuestro miedo a vernos o sentirnos vulnerables frente a los demás. Más de uno de nosotros ha contenido el llanto por miedo a que otros nos vean, hemos contenido nuestros sentimientos frente a los demás, lo cual en muchas ocasiones solo nos ha hecho daños.

Justamente por ese miedo a qué es lo que dirán otros, qué es lo que pensará la gente sobre nuestros fracasos y nuestras cicatrices, muchos evitamos tenerlas. Tratamos de evitar los errores a toda costa. Pero no es solo el miedo al qué dirán, sino también el miedo a salir lastimados, el miedo a entregar algo tan valioso y que esto no sea apreciado como se lo merece.

Sin embargo, si vivimos evitando tener errores, fracasos, cicatrices y demás, solo nos estamos negando a nosotros mismos la experiencia de vivir. La vida está llena de todo, de cosas buenas y de cosas malas. No puedes solo escoger lo que te gusta, lo que te conviene, lo que crees que es mejor para ti, porque te niegas a tener experiencia, las cuales están conformadas por fracasos y éxitos.

Entonces cuando digo que las cicatrices son la prueba de heridas sanadas, solo se trata de entender que no debes avergonzarte frente a nadie, ni si quiera ante ti mismo, de tus cicatrices. Las marcas quieren decir mucho más allá que fuiste dañado o traicionado. Representan que lo intentaste, que te arriesgaste, que tuviste una gran valentía para hacer lo que sea que hiciste.

Ya sea iniciar un nuevo proyecto, confiar en una nueva persona, amar, quererte a ti mismo. Todo eso es muy valioso y quien no lo respete o no lo entienda no vale la pena. No seas una de esas personas que critica sus propias cicatrices. Amalas, abrázalas y aprende de ellas. Has sanado una herida y ese es un proceso increíblemente difícil, pero que requiere de valentía y amor propio ¡Felicitaciones!

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