Una buena amistad refresca el alma

Una buena amistad refresca el alma

En la vida conocemos a muchas personas. Algunas de ellas se irán abruptamente, otras tendrán una despedida mucho más digna y unos pocos nunca más se separarán de tu lado ¿De qué depende que esto suceda? ¿Es acaso el destino o nuestras acciones? Creo firmemente en que son nuestras decisiones, tanto los propias como las de nuestros amigos las que van a definir nuestro camino.

Es muy común ver a las personas intentar tener más y más amigos como dice la canción de Roberto Carlos, hasta el punto de llegar al millón de amigos. Pero considero que, y con todo el respeto del mundo, que el cantante se equivocaba. No se trata de cantidad o de calidad, no es tu amigo el más interesante de todos, necesariamente el más divertido o con el que hablas todos los días, sino aquel con quien conectas, aquel a quien eres leal y que te es leal.

Es así como podemos entender la frase “una buena amistad refresca el alma”. Sabes que alguien realmente es tu amigo cuando te aporta algo nuevo. Cuando puedes juntarte con esa persona hablar de mil y un cosas y al mismo tiempo disfrutar de su silencio sin sentirse incómodo.

Que alguien te refresque el alma es realmente una característica muy ambigua. Podría significar cualquier cosa, pero si nos vamos al sentido básico refrescar significa renovar. Es decir, esta persona al que llamarás amigos no solo te contará acerca de su vida, sino que sabrá como con tan solo unas palabras darte esas ganas de seguir que todos necesitamos.

No te confundas, tu eres tu más grande porrista, pero una ayuda externa siempre es bien recibida. Esta tiene que ser de alguien que te incite a reflexionar y a mejorar, no de alguien que te haga pensar en otras cosas y te aturda.

Así como te mereces una buena amistad que te refresque el alma, tú debes hacer lo mismo por las personas a las que quieres. Apórtales algo nuevo, incluso puede ser algo que aprendiste de otra persona, pero hazlo. Apóyalos, anímalos, dales todo tu amor. Pero lo más importante de todo, no te conformes con menos de lo que das.

No se trata de medir tu amistad con la otra persona, sino de estar seguro de que también eres importante para la otra persona, incluso si es a su peculiar manera ¿Ya hablaste con tu amigo hoy? Es hora de darle una llamada y desearle un buen día, hoy podría necesitarlo más que nunca, hoy TÚ podrías necesitarlo más que nunca.

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